martes, 22 de septiembre de 2015

Mi vela infinita

Como una vela que se consume con el tiempo
y el fuego.
Como una vela que arde de pasión
y de amor.
Como una vela que desaparece
a cada momento.
Todos nos parecemos a ellas,
consumiéndonos por el tiempo.
Consumiendo a otros,
a nosotros mismos.
Como una vela que alumbra,
que da vida,
que da paz,
que da esperanzas.
Como una vela que se hace indispensable
una que necesitamos encendida siempre
para poder ver el camino correcto.
Eres esa vela que me ayuda,
a la cual, sin quererlo, consumo.
Y cuando consigo que la cera de tu ser
se transforme en líquido,
entonces te robo,
te cojo prestado
y no te devuelvo
algunas gotas de tu esencia.
Porque así, cuando no estás,
formas parte de mí.
¿Tan malo es, entonces,
robarte?
Quiero que estés siempre conmigo,
que formes parte de mí,
que me ayudes en mi camino,
y es la única manera que encuentro
de tenerte para siempre.
Perdóname si te robo,
si te cojo de más,
si te quiero conmigo.

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